Masters of Sex (y mujeres)

Que la industria de Hollywood fomenta unos clichés sexistas es algo que oímos tan a menudo que los que lo asumimos nos suena a algo muy trillado y los que no, lo identifican como propaganda feminista. Pero si nos paramos a analizarlo resulta que hasta puede llegar a ser verdad. Para hacerlo de forma más clara voy a partir del extremo, los personajes Disney1. Desde sus comienzos enseñan a las más pequeñas que para ser protagonista en una película no tienes que hacer nada. Por ejemplo, la bella durmiente solo tiene que ser hechizada o cenicienta, que es escogida por el príncipe, pero en ningún caso son ellas forjándose su propio destino.

Esta lacra aun pesa en las ficciones de hoy en día, donde son los hombres los que toman las decisiones y hacen que las tramas avancen relegando a la mujer a un plano secundario2, sobretodo en las creadas específicamente para hombres (como ya hablamos en otro post anterior). Por este motivo me gustaría reconocer el mérito que tiene Masters of Sex, que es una serie para ambos sexos, donde las mujeres llevan la voz cantante.

No es que esto no se hubiese intentado antes, como antecedentes podemos reconocer a Pan Am, una serie nacida de la estela de Mad Men, ambientada en los años 60 donde se cuenta la historia de algunos miembros del personal de la aerolínea, en concreto las azafatas. En esa época era el superlativo de la independencia femenina: mujeres con trabajo, aventureras y sin ataduras (es difícil mantener una relación cuando viajas de un lado a otro). Además combinaba elementos de espionaje con excusa de la Guerra Fría para atraer la público masculino. Finalmente esta serie no prosperó, personalmente pienso que fue porque se acabó volviendo demasiado amable e irreal.

Dos años más tarde, (en 2013) se estrenó Masters of Sex, una serie que trata de un estudio que se hizo en los años 60 sobre el sexo y el comportamiento que experimenta el cuerpo durante el proceso. Está protagonizado por una pareja mixta, Bill Masters (Michael Sheen) y Virgina Johnson (Lizzy Caplan) lo que en un principio atrae a ambos sexos, pero el resto de personajes secundarios, son principalmente femeninos (sobretodo en la segunda temporada), dirigido a un público femenino y el tema llama la atención principalmente al público masculino.

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En primera instancia, puedes llegar a Masters of Sex pensando que es una serie lasciva pero al tratar el sexo desde un punto de vista puramente científico esa sensación se diluye, pero permanece el cuidado de los detalles en la estética y la verosimilitud en la gran actuación de sus protagonistas (y del resto del reparto en general).

Aun así lo importante son sus personajes que muestran una realidad represiva contra todo aquel que quiera salirse de la norma, y por eso mismo se centra en las mujeres. Por un lado la protagonista, Virginia, madre soltera y trabajadora, con gran ambición, que se ve limitada por la carencia de su formación, pero no por ello deja de intentarlo. Como contrapunto a ella está la doctora DePaul (Julianne Nicholson), que al igual que Bill Masters, tiene un estudio en marcha sobre el cáncer cervical pero ve como se la relega a un despacho al lado de las secretarias con muy pocos recursos financieros. Dentro de esta minoría también está Barton (Beau Bridges), el director del hospital donde trabajan, que oculta su homosexualidad.

Pero la sociedad no la representan solo las minorías, también aquellos personajes que se mueven dentro de los patrones predecibles sufren una evolución, lo que les da profundidad y por lo tanto mayor credibilidad. Es el caso de la mujer de Bill: Libby (Caitlin FitzGerald), una ama de casa entregada que sufre por no poder tener un hijo y agradar a su marido, fracasando en ambos. Finalmente cuando tiene el hijo se da cuenta de que para ella eso es suficiente, aunque su marido siga prefiriendo el trabajo antes que la familia. También encontramos a Ethan (Nicholas D’Agosto), un prometedor ginecólogo al que le gusta Virginia y una vez que dejan la relación la sustituye por la hija del director del hospital. Después de acostarse con ella se ve forzado a pedirla matrimonio, pero se da cuenta de que eso no es lo que en realidad quiere y la deja con todas sus consecuencias.

Si después de esto no os he convencido de que la serie merece la pena, no sólo por como está rodada, sino también por su contenido, quizá deberías ir a ver Mujeres y Hombres y Viceversa, cerrar este blog y olvidarte de su existencia.

1En este blog se habla del carácter conservador de las películas Disney en general: http://www.jotdown.es/2014/01/mary-poppins-una-feminazi-en-disney/

2Para demostrar que no soy la única que lo piensa aquí os dejo un vídeo donde podéis verlo, entre algunas críticas a Hollywood en clave de humor. Advierto, está en inglés. https://www.youtube.com/watch?v=g–WPsnqoHA&list=UU0jIctUPBK6lHw4AYnGHvCA

Texto por Clara Raposo
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