No he visto Juego de Tronos, pero no por ello tienes derecho a marginarme

sansa

¿Veis a esa chica del fondo, la que se ríe de manera nervioso-compulsiva, la que no hace más que beber de su botella de agua para ocultar que no tiene ni idea de lo que se está hablando? Sí, hombre, la que suelta frases del tipo “el enano es mi personaje favorito”, en un desesperado intento por integrarse en la conversación.

Pues hola. Esa chica soy yo y lo estoy pasando mal porque mis interlocutores muestran un fervor inusitado hacia Juego de Tronos y yo, en mi infinita inocencia, todavía no tengo muy claro cuál de todas las rubias de la serie es la Khaleesi (actualización: ahora sé que Khaleesi es la del pelo blanquísimo, a lo señora que trae la lejía del futuro).

Y es que últimamente, en todo acto de finalidad socializadora (véase: ir a un multicine, tomar un café-bombón, visitar la nueva exposición del Reina Sofía) siempre acaba por salir el jodido puto tema de mierda recurrente: las últimas series a las que te has enganchado y, como conclusión indefectible, lo TAN maravillosamente escrito, rodado e interpretado que está cada fotograma de Juego de Tronos. Lo buenorrísimo que está Jon Nieve, lo tocapelotas que es Geoffrey, lo majuna que es Arya. La mucha gente que se muere de manera sorpresiva (¿de verdad que a alguien le sigue sorprendiendo que se muera la gente en esa serie? Si los de Heinz se han podido comprar una casa en las Fiji de tantas comisiones que se han llevado por venderle el ketchup a los productores de GoT), los incestos, las violaciones, los parricidios en un primerísimo primer plano, las vísceras burbujeantes de pus que te meten con calzador entre diálogo y diálogo; vamos, todo lo que apetece ver a la hora de la siesta.

Y mientras tanto, la minoría que, como yo, no ha aguantado más del primer capítulo, va sufriendo lentamente un sistemático proceso de marginación dolorosamente financiado por la HBO.

EN SERIO. BASTA YA. NO HE VISTO GoT NI PRETENDO HACERLO EN UN FUTURO PRÓXIMO, PERO NO POR ELLO MEREZCO EL OSTRACISMO AL QUE SE ME ESTÁ SOMETIENDO.

¿Dónde están las campañas de integración para el colectivo en riesgo de exclusión social conformado por todas las personas decentes que han (hemos) decidido que lo que le pase a los Stark nos la trae muy, muy, pero que muy floja?

Desde aquí quiero impulsar la campaña #docemeses #docecausas: por darle amor a los más vulnerables que viven indefensos entre esta feroz manada de seriéfilos empedernidos.

Así que si tú tampoco has visto Juego de Tronos, acompáñame, por favor, hasta el fondo, donde podremos llorar a gusto en un rincón, junto con todos los demás parias de la sociedad millennial, al lado de los inadaptados sin Instagram, los que no saben cómo hacer retweet, los que no le pillan la referencia a las camisetas de Los Pollos Hermanos.

Texto por Sandra Viciana. Imagen por Clara Raposo.
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